
La digitalización de la señal televisiva abierta es una realidad cada vez más cercana. Hoy ya contamos con una marcha blanca, en la que las estaciones están probando y adaptando esta tecnología con miras a la ley que regularizará de forma definitiva este sistema. Esta normativa, según palabras del propio ministro Morandé, estará lista en octubre próximo.
La televisión digital implica una serie de transformaciones en el ámbito técnico. Sin embargo, la gran duda es si efectivamente permitirá el mejoramiento de los contenidos que se emiten al día de hoy. En este sentido, el panorama actual no es muy alentador.
La industrialización de la televisión nacional ha implicado una innegable subordinación al factor rating, por lo que las parrillas programáticas deben estar adaptadas a los gustos de la gente. Esto se grafica en la siguiente cadena:
Si los contenidos no son atractivos (según cifras son el sexo, farándula, delincuencia los más sintonizados), no hay rating -> si no hay rating, no hay auspicios -> si no hay auspicios, el espacio no es rentable.
Suena bastante frío, pero así funciona el financiamiento de la televisión abierta actual. Si a esto le sumamos la inversión que implica la digitalización de los estudios, las transmisiones, el cambio en vestuarios y maquillajes, suena iluso que esta lógica vaya a cambiar con el nuevo sistema. De una u otra forma, los canales deben recuperar aquella inversión.
Por lo tanto, todo está en las manos de la ley y las intenciones de nuestro parlamento. Ellos tendrán el poder para, de una vez por todas, hacer una televisión de calidad. Esto no significa dejar de entretener, sino que fortalecer una función en la que los medios tienen una deuda pendiente: educar a la gente. Esperemos que así suceda.
Opinión: proyecciones para la TV digital en Chile
Concepción y el mundial en HD: un terremoto de paradojas

De forma totalmente sorpresiva, TVN y el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones acordaron la transmisión del mundial en formato digital para las comunas de Talcahuano y Concepción. ¿Decisión acertada o errónea? ¿una ayuda para superar los efectos del terremoto en el ánimo social o una burla a los bolsillos de las personas? Estas son algunas de las paradojas que encierra el anuncio hecho a principios de este mes.
Ningún penquista se iba a imaginar que la digitalización de la señal televisiva abierta iba a llegar tan rápido a sus hogares, aunque fuese como marcha blanca. Es que fue hace algo más de tres meses que ni siquiera las más elementales líneas teléfonicas fueron capaces de resistir el impacto del terremoto, y hoy ya se está hablando de televisión digital. ¿en sólo tres meses las autoridades fueron capaces de reforzar todo el sistema de telefonía y además de implementar transmisores digitales? Si lo primero no se pudo hacer en décadas, pareciera extraño que se hubiese hecho en 15 semanas. Por lo tanto, ¿cuáles son las prioridades del gobierno y del canal estatal en un contexto de recursos sumamente limitados? Francamente, es una madeja difícil de desenredar.
Por otra parte, si para las personas aún no estaba claro el desembolso que significa acceder a la señal de alta definición, el director ejecutivo de TVN lo expresó pública y claramente: "tiene que comprar su decodificador o su televisor que tenga el sintonizador con norma japonesa". Es paradójico hacer pruebas de esta tecnología en una zona tan afectada social y económicamente, tomando en cuenta el gasto que implica para la gente la adquisición de un televisor integrado o un decodificador.
En resumen, pareciera que la decisión de emitir el mundial digitalmente en aquella zona no fue muy acertada, especialmente desde el punto de vista económico. No sería extraño que esta determinación hubiese sido tomada después de ver las imagenes de los saqueos post terremoto, en las que aparecían cientos de personas arrancando con plasmas y LCD entre las manos. Por qué no pensar que las autoridades gestionaron estas transmisiones para que esas personas puedan empezar a utilizar los aparatos que con tanta astucia robaron hace unos meses, y tenerlos distraídos mirando el mundial, mientras afuera de sus casas el drama sigue para aquellos que sufren aún la desgracia desde el rincón de la honestidad.

La televisión es un medio de comunicación que está en constante evolución. Lo
pudimos ver, cuando pasamos de la televisión en blanco-negro a la de color. Ahora Chile tiene la oportunidad de realizar una verdadera revolución en este ámbito: la televisión digital.
Este cambio, sin duda, presenta un gran desafío para el campo de las comunicaciones y del periodismo, ya que al poseer una capacidad de transmisión de contenidos múltiples, todos esperamos una programación más cultural e informativa. Pero, ¿Estará la televisión chilena a la altura de este cambio?. Las parrillas programáticas de hoy están llenas de programas de farándula, reality shows y espacios juveniles algo absurdos. ¿Habrá una mejor calidad de los contenidos con esta nueva tecnología? ¿o será más de mismo?. Por la situación actual, pareciera que sí.
La norma escogida garantiza una mayor calidad técnica, pero también la posibilidad de que se abran más espacios y contenidos en la Televisión: más canales de tipo local, comunitario, regional, cultural e infantil. Sin embargo, la implementación de la tecnología de TV digital significa un considerable desembolso,tanto para el gobierno, como para los televidentes, ya que no todos los televisores poseen el decodificador necesario para este tipo de señal. Entonces, debemos comprar un decodificador o un LCD o plasma con receptor digital integrado, que hoy no parecen ser una prioridad económica para la gente. Tomando en cuenta la situación socioeconómica del país, sumado con el reciente terremoto, parece inconsecuente gastar dinero en cosas que no son indispensables para la vida de las personas, como sí lo son las mejoras en la educación y en el servicio de salud pública, más programas sociales y nuevas viviendas para la gente damnificada.
Puede que la fiebre por el mundial incentive el consumo digital. Pero si analizamos los beneficios y defectos de esta iniciativa, nos queda cuestionar si realmente es hora que llegue a este cambio a nuestro país. Chile, en los últimos años, ha crecido bastante. No obstante, hay muchas cosas que mejorar antes de dar pasos tan grandes, que en definitiva no son de carácter prioritario.


